
La curiosidad es una característica innata del ser humano. Sentimos la necesidad de recibir información sobre los aspectos de la vida que más nos interesan. Ocurre, por ejemplo, cuando queremos saber más sobre nuestra enfermedad o la de alguien próximo.
La preocupación, unida a la curiosidad, puede llevarnos a navegar por la red en busca de síntomas, terapias o medicación para la afección. Nada es comparable a visitar un médico especialista y nadie puede asegurarnos que Internet nos esté dando la información correcta.
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3 opiniones argumentadas

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Enrique Baca Baldomero
- Catedrático de Psiquiatría