Lo ideal es el equilibrio entre la autorealización personal que obtenemos del trabajo y el nivel de confort económico que nos reporta su rendimiento económico.
Este equilibtro es difícil de obtener y más aún de mantener. En la mayoría de los casos, nos veremos obligados a elegir.
¿Estamos dispuestos a sacrificar una mayor retribución económica con tal de desempeñar profesionalmente nuestra vocación o debemos anteponer nuestras necesidades y compromisos económicos familiares y domésticos a nuestra realizacion profesional?
¿Nos podemos plantear sacrificar una mayor seguridad económca a cambio de perseguir nuestra vocación profesional?, o por el contrario nos corresponde colocar nuestras aspiraciones en un segundo plano y centarnos en alcanzar y mantener una zona de confort económico suficiente para colmar nuestras ambiciones materiales.
El desempleo supone una pausa en nuestra trayectoria profesional, que podemos aprovechar para replantearnos nuestras aspiraciones y nuestro grado de satisfacción con la situación profesional y personal que hemos tenido hasta ahora, analizando si realmente estamos cumpliendo con nuestro “proyecto de vida”.
Recientes encuestas demuestran que la gran mayoría de los profesionales no sienten que están desarrollando su vocación en su puesto de trabajo y eso genera sentimientos de frustración personal y descontento con su “proyecto de vida”.
Al mismo tiempo, dichas encuestas demuestran que la finalidad última de nuestro dedicación laboral es el confort económico, dejando en un segundo plano nuestra autorrealización mediante el cumplimiento de nuestras aspiraciones personales.
La situación ideal es lograr el equilibrio entre nuestra realización personal y profesional, a la vez que obtenemos la recompensa económica y el reconocimiento profesional.
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La importancia del factor económico en el planteamiento de nuestras aspiraciones laborales mediatiza nuestra objetividad a la hora de valorar la satisfacción con nuestro trabajo.
Las responsabilidades que vamos adquiriendo nos hacen perder de vista nuestras aspiraciones personales.
La propia vocación se va eclipsando con el paso del tiempo y las urgencias que nos plantea nuestra vida diaria.
La remuneración del ejercicio de nuestra vocación puede no ser suficiente como para mantener nuestro confort económico. -
Desarrollar nuestra vocación aun a pesar de que ello conlleve un sacrificio de nuestro bienestar económico, supone mayor entusiasmo, ganas y autoestima y un incentivo perfecto para alcanzar nuevos objetivos profesionales.
Las posibilidades de lograr un equilibrio entre nuestras aspiraciones personales y nuestro bienestar profesional y económico es bastante motivo para que desarrollar nuestra vocación sea una alternativa recomendable durante el desempleo.
Lograr un bienestar personal y profesional por desarrollar la actividad deseada. -
Analizar mi vocación.
Determinar si mi carrera profesional se ha desarrollado en cumplimiento de dicha vocación.
Sopesar las posibilidades de desarrollar mi vocación.
Calcular los sacrificios económicos que supone el desarrollo de mi vocación.
4 opiniones argumentadas
- NATI PUIGBARRACA ARROYOS
- La satisfaccion material es falsa, se desmorona.
- Francisco Rivas martínez
- Psicología clínica