
Hay personas que, por su constitución física o por su tipo de metabolismo, tienen más tendencia a engordar que otras. En estos casos, muchas de ellas permanecen a dieta de forma perpetua para luchar contra la obesidad.
Pero más que estar a dieta rigurosa, en ocasiones se trata de aprender a comer bien. No es cuestión de "matarse de hambre" ni de probar toda clase de régimenes -que se ponen de moda temporalmente-, sino de asesorarse con nutricionistas para ingerir comida sana.