
Los inmigrantes que llegan a las ciudades españolas son de distintas áreas culturales (África, Europa del este, Asia y América Latina, principalmente). Sus costumbres, tradiciones y formas de vivir son muy diferentes.
Para conseguir su integración debe lograrse una convivencia pacífica, asimilando los hábitos del país de acogida con los usos propios de su cultura. Pero no todos los ciudadanos que les acogen son tolerantes.