
El momento de conocer un diagnóstico de enfermedad es duro, especialmente cuando se trata de una dolencia grave, sin cura o dolorosa. No todo el mundo, incluyendo al propio enfermo y a sus familiares y amigos, lo afronta igual.
Aunque no es facil, muchos psicólogos recomiendan por el bien del afectado, su entorno y la evolución de la propia enfermedad, adoptar una postura serena. De nada sirve dramatizar y la serenidad es la actitud más beneficiosa para nuestra psique.
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3 opiniones argumentadas

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Montserrat Floriach Valls
- Educadora Social

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Enrique Baca Baldomero
- Catedrático de Psiquiatría

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Blanca López Ibor
- Jefa de Oncología Pediátrica, Hospital Montepríncipe, Madrid